lunes, 18 de febrero de 2019

Reflexiones: La identidad impresa

Hoy mientras veía las noticias, me he dado cuenta de la hipocresía real que vivimos. En este momento en el que muchísima gente se abandera defensora de los derechos de las personas, sea cual sea su condición física o sexual, resulta que aparece "El caso Semenya" una corredora sudafricana a la que denunciaron por sospechar que era un hombre. Bien, pues el resultado de los análisis revelan que efectivamente es una mujer, de las muchas que tienen naturalmente valores de testosterona mas altos que la media (7 nanomoles), y resulta que como consideran esto una ventaja para ella respecto al resto de corredoras, sacan un nuevo reglamento que baja el valor de 10 nanomoles a 5, y si quiere seguir compitiendo tiene que medicarse para bajarlos a la media.  Y digo yo, para qué tanto postureo si a la hora de la verdad no se respeta la condición de cada una. Por qué tiene ella que bajar sus valores para poder competir, cuando se ha demostrado que es una mujer, y que por suerte para ella tiene esa naturaleza? Tiene que modificar su naturaleza, que precisamente la hace grande para competir con las que no lo son? Qué culpa tendrá la muchacha!! Es que me resulta igual de increíble como si dijesen que hay que cortarle un pie porque oh, corre más rápido que el resto...no señores, las cosas no funcionan así.

No entiendo este mundo, lo digo de verdad.

Aquí el artículo.

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